19 de agosto de 2011

¿Fin del Mundo?


Por: Eloy Page

Entiendo perfectamente que los Aztecas, Mayas, nigromantes, adivinos, agoreros y hasta modernos líderes de iglesias, hayan predicho que el fin del mundo va a suceder para el año 2,012, lo que definitivamente no entiendo es por qué nuestro gobierno se ha empeñado en hacer de nuestro país, un simulacro de lo que sucederá en ese momento.

En este simulacro de fin del mundo, este gobierno ha dado muestras de un caminar monumentalmente errático. Mientras por un lado promueve las inversiones de capital extranjero con eventos como el "Honduras is open for business", por otro lado desalienta la inversión nacional y extranjera al enfrascarse en un "terrorismo de estado" en contra de quien cuenta con el capital para invertir y de una clase media que hace lo imposible para poder subsistir en estos tiempos de calamidad, sin hablar de los pequeños empresarios que son una especie en vías de extinción.

Por si esto fuera poco, el "terrorismo mediático" que con lenguaje populista, el señor presidente inventa complots para asesinarlo y se expresa en contra de los que generan empleo e invierten en nuestro país, llamándolos "ricos llorones", no logra disminuir la galopante tasa de desempleo, por el contrario, lo único que logra es aumentarla y ahuyentar la poca inversión con que contamos, sin mencionar, que otro de los logros de su "terrorismo mediático" es propiciar y hacer más grande la brecha entre ricos y pobres, restándole dignidad a la pobreza y haciendo culpables a los "ricos" de todos los males de nuestro país, sin aceptar que si estamos en esta situación es precisamente por la corrupción y la impunidad con que por años han actuado los políticos, auto condonándose deudas y anulando juicios por malversar dineros del pueblo.

Sumamos a este ensayo del fin del mundo a la hondureña, el "terrorismo fiscal" que desalienta el ahorro interno, en contra de todos los hondureños que con esfuerzo han llegado a ahorrar la estratosférica suma de ciento veinte mil lempiras, suma que los convierte en el blanco perfecto de la Tasa de Seguridad. Con un lempira el hondureño compra gasolina y paga la tasa. El gasolinero paga al importador la gasolina, paga. La transnacional compra nuevamente combustible, paga. En otras palabras, del mismo lempira pagamos todos, lo que inevitablemente nos lleva a que al final ese lempira termine desapareciendo en las manos del gobierno y solo él sabe qué hará con él.

Mientras todo esto sucede, cada día vemos en los diarios con mayor frecuencia, la captura de policías involucrados en hechos delictivos, policías millonarios con sueldos de cinco mil lempiras, lo que demuestra que nuestra seguridad está en manos de organismos que no brindan la confianza necesaria que requiere el ciudadano para vivir con tranquilidad.

Si la comprensión de este simulacro del fin del mundo a la hondureña, no les parece suficiente, piensen en ¿Salud? ¿Educación? ¿Relaciones Exteriores? ¿Agro? ¿Seguridad Jurídica?.

Si usted no cree que esto sea el fin del mundo, recuerde que es solamente un simulacro, a la hondureña eso sí, para el 2,012 ya estaremos acostumbrados.

San Pedro Sula, Honduras. Agosto 19, 2011.

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