7 de junio de 2011

Mercedes Montero pregunta: Honduras y Venezuela: ¿Por la misma senda?

El 11 de abril, 2002 un millón de personas ejercimos democráticamente nuestro derecho a exigirle al presidente Chávez su desvío al mandato dado por la nación. Es sabido por venezolanos y comunidad internacional, que esa manifestación terminó con un pueblo masacrado, la renuncia de Chávez, la cual en palabras del general de tres soles Lucas Rincón: “le fue aceptada”, auto juramentación de Carmona Estanga como presidente, y, el regreso de Chávez al poder en la madrugada del 13 de Abril, 2002.
Lo ya expresado innumerables veces a lo largo de los últimos nueve años , no es otra cosa que la VERDAD para nosotros los ciudadanos venezolanos, sin embargo el ejercicio de nuestro derecho ha sido catalogado a conveniencia como “golpe de Estado” por aquellos que desconocieron ese contundente reclamo.
Nunca se estableció una Comisión de la Verdad que investigara y esclareciera los hechos, ha quedado a la vista de la nación venezolana, que los asesinos materiales están libres y declarados “héroes de la revolución”, y, aquellos policías que cumpliendo con su deber trataron de evitar primero que la masa se dirigiera al Palacio Presidencial y luego proteger a los ciudadanos, han sido condenados a 30 años de prisión, una condena que ni siquiera se les ha dado a los criminales de guerra.
Todos sabemos como ha avanzado la destrucción de nuestro país, no solo material, sino moralmente. Todas nuestra instituciones, organizaciones, economía, infraestructura, ambiente, pero sobre todo la moral han sufrido la embestida mortífera del llamado “Socialismo del Siglo XXI”. La Venezuela próspera y con futuro ha sido vuelta polvo.
El 28 de junio 2009, después de varios meses de haber observado una situación de desestabilización provocada por el presidente de Honduras, el Hemisferio completo se despertó con la noticia “El presidente Manuel Zelaya, había sido llevado a Costa Rica en un avión de la Fuerza Aérea hondureña”.
Bajo los titulares, estaba la explicación. En Honduras como país democrático, funcionaba perfectamente la independencia de poderes. Esas instituciones habían cumplido con su deber de exhortar al presidente Zelaya a respetar la Constitución Hondureña de 1982, la cual estaba violando flagrantemente, siguiendo la misma línea de acción aplicada en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y en menor grado otros países Latinoamericanos.
Los sucesos previos a la crisis surgida en el país venían siendo publicados en la prensa internacional. Zelaya continuaba abusando y las instituciones cumpliendo con su deber. La Corte Suprema de Justicia, falló en contra del llamado de Zelaya a incluir una cuarta urna en las Elecciones Generales a llevarse a cabo en el país en noviembre de ese mismo año, en la que proponía el llamado a una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución, cuyo objetivo concreto era la modificación de los artículos pétreos, que prohíben en forma explícita la reelección indefinida.
Sobre la base de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia hondureña, hubo una Sustitución Presidencial Constitucional, lo cual es muy diferente a un golpe de Estado. El Congreso Hondureño en sesión especial nombró como Presidente Interino a Roberto Micheletti ,quien en ese momento tenía el cargo de Presidente del Congreso.
Por su parte las Fuerzas Armadas hondureñas evaluando “el estado de necesidad”, temieron que se presentara una confrontación sangrienta si Zelaya permanecía en el país y procedieron a expulsarlo de Honduras.
Los sucesos posteriores fueron noticias obligadas en los medios de comunicación, la intervención de los gobiernos castro comunistas en los asuntos internos de Honduras, en defensa de Zelaya su aliado hondureño , no tienen parangón. La presión sobre uno de los países más pobres del Hemisferio para arrodillarlo fue inicua.
Micheletti con toda entereza llevó al país a las Elecciones Generales del 29 de noviembre 2009, en las cuales Porfirio Lobo fue electo como presidente. Las cosas no eran fáciles para Honduras, ni como país, ni como nación. Un asunto es que Lobo tuviera que buscar la reconciliación de la nación, la entrada en la OEA, la inversión extranjera en el país, y, otra muy diferente la pérdida de la dignidad representada por negociaciones a espaldas de su pueblo, con aquellos que tienen en la mira a Honduras para que caiga en las garras del castro comunismo que ha destrozado a todas las naciones a las que ha tocado.
Será que a Honduras “David de América” le tocará la misma triste caída que a Venezuela. ¡Dios no lo quiera!



Mercedes Montero
mechemon99@yahoo.co.u

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