5 de septiembre de 2010

¡Hay sí...Qué macho!!.

Por: Eloy Page

Los hondureños estamos siendo testigos, de una actitud presidencial que todos o casi todos, hemos estado esperando. La actitud propia del conductor de la nación hondureña. Firme, decidido, dispuesto a obedecer el juramento del 27 de enero de respetar la Constitución y hacer que las leyes se cumplan. Cuando quisimos ver esa actitud frente a una minúscula porción de la Comunidad Internacional, por cierto que la porción totalitaria de América del Sur, su posición no fue la que estamos presenciando, todo lo contrario. Adoptó una posición pusilánime, timorata y lo que más denigra a la hondureñidad, una posición sumisa y nos guste o no, una posición de obediencia perruna al estilo José Miguel Insulza.

Lastimosamente, cuando de respetar su juramento se trata, éste le hace caso omiso y para violar la ley, su actitud es contundente. "Canal 8 es del pueblo y PUNTO". Tajante, decidido, rotundo. Lo más triste de todo, es que para pasar sobre la ley y poner en precario la seguridad jurídica del país, utiliza para ello los diputados que tiene en el Congreso Nacional, que lo único que saben hacer es lo que estipula su contrato de representación con su partido. Levantar la mano cuando yo les diga, PUNTO.

El hacer a un lado una sentencia de la Corte Suprema de Justicia y tratar de hacer lo que él cree es de interés del estado, es regresarse en el camino andado y volver a caer en las actitudes del presidente derrocado. No es mi intención en esta oportunidad, referirme solamente al valeroso presidente de la República, sino también, a la banda de diputados que representa a su partido en el Congreso Nacional, y lean bien que digo, que representan a su partido, porque al pueblo que los eligió, jamás los han representado ni los representarán, si las cosas continúan en el status quo que han estado hasta hoy.

Personalmente estoy de acuerdo en que en Honduras hay muchas cosas que tienen que cambiar. Es más, estoy de acuerdo con que esos cambios tienen que darse y pronto. Claro, cualquier cambio debe ser enmarcado dentro del estado de derecho y democracia, sin tener por esto que cambiar nuestra forma de gobierno. Me refiero a la Ley de las Organizaciones Políticas. Específicamente, de la forma en que los diputados son electos. El bipartidismo que hemos venido arrastrando por tantos años, hoy nos hace mucho daño. Los diputados buscan al pueblo solamente cuando es tiempo de elecciones, cuando con un tractor, muchas veces prestado, raspan una calle y a vos en cuello gritan a los cuatro vientos que son la mamá del espíritu de servicio, que le den el voto porque los van a representar dignamente, aún cuando muchos de ellos tienen hasta cuatro períodos haciendo lo mismo con el mismo resultado, se acuerdan del pueblo solamente en tiempo de elecciones.

El espíritu de la representación del pueblo en el Congreso, es que su representante vele por los intereses del pueblo que los eligió, que los escuche y de acuerdo a ello, vote por su bienestar. Pero así como están las cosas, el diputado una vez es electo, se olvida de quiénes le dieron el voto y pasa a ser un pato mental de quien dio la orden que lo pusieran en la planilla, me refiero a la cabeza del movimiento político en el que milita. Toda candidatura a diputado, tiene que ir avalada por una corriente política, esto es la ley. Esto da un poder omnipotente al líder de la corriente, que decide quienes se presentaran a elecciones y quienes no. Si salen electos, se lo deben a la corriente y no al pueblo. Cuan es la triste historia final?, que por muy estúpida que sea la iniciativa de ley o el decreto enviado del ejecutivo, si su jefe de bancada o su líder de la corriente se los piden, así levantan la mano. Es necesario que así sea, por su misma supervivencia política, de lo contrario, en el siguiente período no llegan ni a regidores de su municipalidad, sin tratar de desmerecer a los regidores por supuesto. Entonces, de qué sirve que el votante busque en la hoja de vida de un candidato, a una persona íntegra, proba, con el currículum académico suficiente para dilucidar lo que es bueno o no es bueno para el pueblo, si cuando está sentado en su curul, ya no le hará caso al pueblo sino que acatará las órdenes de quien les dio la oportunidad de ser diputado?.

El ejecutivo puede enviar al congreso los decretos que quiera, pero que los diputados lo aprueben, sobre todo aquellos que atentan contra nuestra seguridad jurídica, es una aberración, aunque quienes lo aprueben sean de su misma bancada. Es que no hay diputados pensantes en el Congreso, sea del partidos que sean?. Es que por el hecho de pertenecer a un partido, están obligados a levantar la mano aprobando cualquier barbaridad?. Tanto va el cántaro al agua que por fin se rompe. El pueblo ya está cansado de este tipo de diputados que creen que en el país de los ciegos el tuerto es el rey, por supuesto, me refiero a los diputados que creen que ellos son los tuertos, casi todos lastimosamente.

En los tiempos del derrocado, tuvimos enfrente un sin fin de señales que no quisimos ver, ahora eso ha cambiado. Cual es el interés en que el canal del gobierno sea precisamente el Canal 8? Porqué no puede ser otra frecuencia cualquiera, la que se otorgue al estado sin que para ello se tenga que hacer caso omiso de una resolución de la Corte Suprema de Justicia y pasar por sobre los derechos ciudadanos?. Será porque en Nicaragua el Canal 8 es un canal Orteguista?. O porque en Venezuela, el Canal 8 es un canal Chavista?. O serán órdenes de Caracas?. Juzgue usted amigo lector, pero lo cierto es que, por primera vez vemos al presidente en una actitud digna del departamento que lo vio nacer, lastimosamente no es en este caso, en que esa actitud debe prevalecer.

"El Canal 8 es del pueblo y PUNTO". Hay si, que macho!!!.

San Pedro Sula, Septiembre 04, 2010.

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