19 de septiembre de 2010

¿Conoce Santos a Lula?

Graça Salgueiro


El presidente Juan Manuel Santos escogió hacer su primer visita, ya como mandatario de Colombia, a Brasil, y lo hizo en los primeros días de septiembre. Trajo en su equipaje sendos acuerdos y la esperanza de encontrar un presidente amistoso, democrático y la certeza que tendría en su par homologo a un gran aliado.

De hecho, los acuerdos comerciales y técnico científicos emprendidos por los dos mandatarios han sido muy provechosos para ambos países. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado en relación con la lucha en contra el narcoterrorismo pues Lula, aunque toda la media nacional e internacional haya visto así, no puso el acento donde todos querían.

A la media – y al parecer a Santos también – le pareció que Lula iba, a partir de ese encuentro de dos días, a cooperar en la lucha contra las guerrillas que azotan Colombia hace casi 50 años, basando sus convicciones en lo dicho por Lula. Según Santos, "Todos los países, Brasil y el resto de los países de la región, rechazan el terrorismo, rechazan los métodos violentos para lograr objetivos. Y en eso, le agradezco mucho al presidente Lula y al Brasil esa posición, que ha sido clara y contundente".

En verdad, en ningún momento Lula se ha referido a las FARC o ELN, o cualquier otra banda criminal, como se desprende de lo dicho por él: “Nada justifica el terrorismo como instrumento de lucha política, Brasil es solidario con el pueblo Colombiano en la ruta de la paz contra la violencia”. ¿De donde sacaron que Lula ha afirmado, “clara y contundentemente”, como ha dicho el presidente Santos, que condenaba a las FARC? ¿Eso es apenas el deseo común a todos los que deploran el terrorismo fariano, o un delirio de interpretación o, lo que es peor aún, desinformación conciente?

Además, para Lula – como para todos los miembros del Foro de Sao Paulo – la paz en Colombia se consigue con los dichos “acuerdos humanitarios” que no son más que sainetes donde se magnifica a las FARC y con eso, llevar al proceso de reconocimiento como “fuerzas beligerantes” que deben volverse partidos políticos, pero en particular, que lleguen al poder para integrarlos al socialismo del siglo XXI.

Cuando Lula dije “nada justifica el terrorismo como instrumento de lucha política”, él no se refería a las FARC sino al “terrorismo de Estado”, según ya había sido establecido en el X Encuentro del Foro de Sao Paulo ocurrido en La Habana en 2001, del cual firmaron Lula y guerrilleros de las FARC que en aquél entonces participaban activamente de dicho Foro, conforme se le aquí. Y tanto es así, que el sitio ANNCOL, que a sabiendas es el vocero de las FARC, en una nota de hoy (05.09) dice: “Bogotá esperaba convencer al presidente Lula da Silva, de caracterizar a las FARC como una organización narcoterrorista. Fracasó. Más bien recibió una directa, ‘el terrorismo no pude ser utilizado como arma política’ en elegante alusión al Estado colombiano”. Más claro no canta el gallo…

Por su lado, la candidata oficialista, Dilma Rousseff, ha dicho tras entrevista con el presidente Santos que "Brasil tiene una posición muy clara contra el narcotráfico y Colombia lo sabe". Sí, de hecho Colombia sabe como se comporta Brasil frente al narcoterrorismo, pues aunque el presidente Uribe haya insistentemente solicitado que Lula calificara las FARC de terroristas, esa solicitud nunca fue atendida. Además de eso, Colombia también solicitó la extradición de alias “Cura Camilo” de las FARC y Brasil lo que hizo fue ofrecerle estatus de “refugiado político” y un buen empleo a su pareja en el Ministerio de Pesca, a mando de Dilma Rousseff. Y en el mes de mayo de ese año fue arrestado en Manaos, Brasil, otro terrorista de las FARC de alias “Tatareto” que al igual Colombia solicitó extradición y Brasil desoyó.

Me gustaría muchísimo ver las relaciones entre Brasil y Colombia las mejores, sin embargo, el Presidente Santos necesita poner las barbas de remojo porque a depender del gobierno saliente y más aún se gana los comicios la “ex” terrorista Dilma, las promesas en relación con el combate al terrorismo no van ser más que palabras al viento y nunca van salir del papel. La diplomacia tiene de esas cosas. Se cree en mentiras endulzadas y reina la hipocresía por todos lados a nombre – supuestamente – del bienestar del pueblo.

*Artículo escrito para el periódico “Talante” de Colombia.

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