3 de mayo de 2010

El 239 y la Comisión de la Verdad.

Por Eloy Page


Los hondureños, en medio de la peor crisis política que hemos vivido las generaciones actuales, seguimos con detenimiento, preocupación y hasta si se quiere, con un tanto de angustia, el desarrollo de las negociaciones del acuerdo Tegucigalpa-San José, cuando se desarrollaban en el mes de Octubre del año recién pasado. De hecho, iniciamos con las fracasadas pláticas cuando se comenzaron en la capital costarricense.

Fueron semanas de angustia por conocer el desenlace final. Las comisiones evaluaron los textos, lo estiraron, lo encogieron, hasta que finalmente llegaron a un entendimiento mutuo. Por el bien de la reconciliación de Honduras, se firmo el acuerdo el día 30 de Octubre. Incisos que en su momento fueron considerados inconstitucionales, como la amnistía, fueron desechados y no considerados en el texto final.

El acuerdo comenzó a ser ejecutado desde el día mismo en que fue firmado. Puntos como el de que la Fuerzas Armadas pasarían a subordinación del Tribunal Superior Electoral, se cumplieron inmediatamente, así como otros se han venido cumpliendo con el correr de los meses. El de conformar un gobierno de unidad en el cual participaran miembros de ambas facciones en conflicto, fue hecho antes y después del 27 de Enero. Las elecciones generales que se desarrollaron el 29 de Noviembre, donde salió electo el actual presidente Lobo. El inciso de la restitución presidencial fue llevado al Congreso de la República y el 02 de Diciembre, éste decreto con mayoría absoluta, que la restitución era inconstitucional por lo que fallo en contra de la misma, en fin, que los puntos del acuerdo se han venido cumpliendo a medida que transcurre el tiempo.

Del acuerdo, faltan solamente dos puntos. El punto seis que establece "Sobre la Comisión de Verificación y la Comisión de la Verdad", y el punto dos, cuyo titulo reza literalmente, "Sobre la renuncia a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente o reformar la Constitución en lo irreformable".

Curiosamente, los puntos faltantes del acuerdo competen uno a cada una de las facciones en pugna. El sexto a quienes sustentan un gobierno democrático con independencia de poderes y alternabilidad en el poder, valga la aclaración porque hoy por hoy todos se dicen democráticos, y el segundo que le compete a la izquierda, llamada Frente Nacional de Resistencia. Sin embargo, es valido hacerse la pregunta, ¿Quien de ambas facciones están cumpliendo el acuerdo?, por otro lado, ¿A cual de las dos partes, la Comunidad Internacional y la OEA, presiona para que cumpla su parte del Acuerdo?.

Es evidente y a la vista de todos, que a quien presiona la Comunidad Internacional y los Organismos Regionales, es al gobierno de Honduras para que cumpla con la formación de la Comisión de la Verdad, sin embargo, al Frente Nacional de Resistencia, le permite que libremente continúe sus llamamientos a una Asamblea Nacional Constituyente, aún con que con ello, incumplen abiertamente el acuerdo Tegucigalpa-San José, firmado por ambas partes. De manera que cómo siempre, los mal llamados Comunidad Internacional y los organismos como la OEA, se inclinan por una de las partes en conflicto y por supuesto, ésta es la izquierda hondureña, apoyada por el Comunismo del Siglo XXI. La OEA, favoreciendo la anti democracia.

El espíritu de las autoridades interinas, al negociar el acuerdo en nombre del pueblo hondureño, era mantener incólume la Constitución hondureña, por eso retiraron el punto de Amnistía, por ser anticonstitucional, sin embargo no contaban, que el ganador de las elecciones sería Porfirio Lobo y que éste, inmediatamente después de jurar cumplir y hacer cumplir la Constitución, se inclinaría por su primer amor y daría al traste con el espíritu de la negociación, o dicho de otra manera, se pasaría la Constitución por el arco del triunfo y decretaría la amnistía, dándole vuelta de esta manera al espíritu con que se negoció el Acuerdo. ¿Será que pudiéramos pensar que a los negociadores por parte del gobierno y del pueblo democrático hondureño, les falto visión y no supusieron que el favorecido con el voto, sería un supuesto ex militante del Partido Comunista Hondureño en su juventud y que debieron incluir una cláusula que dijera que en caso de ganar Lobo Sosa, no podría decretar la amnistía que estaban obviando del borrador del Acuerdo?.

Los partidarios del presidente derrocado por el artículo 239 de la Constitución hondureña, no han cumplido con su responsabilidad en el acuerdo. Continúan haciendo llamamientos a un Asamblea Nacional Constituyente, desafiando abiertamente a la Comisión de Verificación, encargada de que el acuerdo se cumpla. Continúan su pretensión de reformar lo irreformable, más específicamente, el 239 porque es precisamente ese artículo, el impedimento para que el Comunismo del Siglo XXI se apodere de Honduras. Sin reelección presidencial y posteriormente, reelección indefinida, no existe el Comunismo Castro Chavista. Esa fue la razón por la cual, el presidente derrocado enfilara todas las baterías del aparato gubernamental, a desarrollar la consulta ilegal para convocar a una Constituyente. El enemigo del Castro Chavismo es el 239 y hacia su reforma enfilan sus baterías, no importándoles que se comprometieron a no hacerlo, puesto que los organismos como la OEA responden a órdenes emanadas de la izquierda internacional y éstos a su vez, tienen la Comision de Verificación, no importa que no cumplan con su parte del acuerdo, es el pueblo democrático hondureño y su gobierno los únicos que deben cumplir.

¿Si en el texto del acuerdo se hubiese establecido, que la Comisión de la Verdad tendría facultades de hacer "recomendaciones constitucionales", creen ustedes que los negociadores del gobierno interino, hubieran aceptado la cláusula?, definitivamente no. No se hubiese aceptado, sin embargo, aunque el texto no lo exige, el presidente Lobo, como parte del complot contra Honduras, se lo saca de la manga de la camisa y lo decreta. ¿Será entonces casualidad que la OEA, sea el organismo llamado en el acuerdo a coordinar la Comisión de Verificación de los compromisos asumidos "y de los que de él se deriven"?. ¿Y de los que de él se deriven?. ¿Será que desde ese momento mismo, estaban ya previendo las recomendaciones constitucionales?. En otras palabras, "la Comunidad Internacional", será la encargada de exigir que se cumplan las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, recomendaciones que se "derivan" de los compromisos del acuerdo. En otras palabras, ¿eso es garantía de que?. ¿De que el 239 se reformará por recomendación de la Comisión de la Verdad?.

El artículo dos del Acuerdo es bien claro y en él se reitera, por parte de la resistencia, el respeto a la Constitución y nuestras leyes y se comprometen a abstenerse de hacer llamamientos a una convocatoria a la Asamblea Nacional Consituyente, de modo "directo o indirecto", compromiso que no están cumpliendo. Igual sucedería con la Comisión de la Verdad, en el hipotético caso que recomendara la reforma del 239, que de hacerlo estaría incumpliendo el Acuerdo mismo en su inciso dos. La Comisión de la Verdad es en si misma, uno de los compromisos del Acuerdo y no tiene potestad de ubicarse por encima de los otros compromisos, por el contrario, tiene que cumplirlos igualmente.

Diera la impresión que el presidente de los hondureños es rojo rojito por dentro y azul por fuera. Por cómo se están desarrollando los eventos, nos hace suponer que el Acuerdo Tegucigalpa-San José y Porfirio Lobo, son los mecanismos que los enemigos de la democracia hondureña, están utilizando para establecer una Constituyente y reformar lo irreformable y que exigirán a Honduras que lo ejecute como único cumplidor del acuerdo.

Si el 239 es el único y más grande obstáculo del Comunismo del Siglo XXI en Honduras, debe mantenerse irreformable, de lo contrario, sobre las espaldas del presidente y sobre las espaldas de los políticos que lo apoyan, caerá la responsabilidad, si Honduras llega a caer en las manos del comunismo totalitario y asesino de su pueblo como el cubano y venezolano, que quieren apoderarse de nuestra patria. El pueblo hondureño debe tomar conciencia de los peligros que lo asechan y tomar participación activa en la defensa del 239.

Tomemos en cuenta que lo estamos viendo venir, si no hacemos nada por evitarlo, después no tendremos derecho a protestar.

San Pedro Sula, Honduras. Abril 29, 2010.

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